Se puede
contemplar el mundo a la altura del hombre, pero también desde lo alto de una
nube (con los aviones es fácil). Se puede entrar en la realidad por la puerta
principal o escurrirse en ella
—es más divertido— por una ventana.
“Gramática de la Fantasía”, Gianni Rodari, 1993
A estas alturas de estos días de recogimiento, escurrirse por una ventana es una tentación, más que divertida, irresistible. Las ventanas se han convertido en nuestros ojos, nariz y boca por las que observar, mirar, respirar y saciar esas ganas locas de lanzarnos a la calle para encontrarnos con nuestras amistades.
Por este motivo, este #lunesdecuento viene acompañado de una brisa de aire fresco que os dé una dosis extra de paciencia, buena compañía y esperanza. Al mismo tiempo y con ese extra de buen rollito, os proponemos rendir un homenaje artístico a nuestras ventanas, que aunque ya las tengamos muy vistas, nos están dando una oportunidad de asomarnos al mundo de una manera diferente.
